martes, 27 de agosto de 2013

La verdad sobre ser una zorra por Stefanie Williams

Yo soy una zorra. Una zorra muy puta. Eso dice un montón de gente. La gente que lee mi blog y no está de acuerdo con su premisa. Gente a la que no le gusto. Mujeres que piensan que el sexo es asqueroso. Chicos que buscan una chica que puedan presentar a sus madres y piensan que como yo hablo abiertamente sobre sexo, no me gustan las cenas familiares o las madres.

Hay muchas razones por las que piensan eso. Me he acostado con un par de chicos. Más de 10. Más de 20. ¿Quieres seguir adivinando? He escrito mucho sobre mi vida sexual. He compartido historias personales porque pensaba, y pienso, no solo que escribo bien, sino que era una buena historia. Una que todavía creo que tendrá un final feliz en algún momento de todo este drama de emails de odio que incluye una nota en el parabrisas del coche de mi madre que decía: "Espero que estés orgullosa de la puta que has criado".

Hace poco empecé a ver la serie de Aaron Sorkin The Newsroom. Al principio no me gustaba el personaje de Sloan Sabbith. Esa presentadora economista excepcionalmente atractiva, increíblemente inteligente, siempre armada con una respuesta inmediata ingeniosa.

Ví el episodio del domingo pasado [ATENCIÓN, SPOILER]. Hubo dos momentos que me atraparon. Maggie pregunta sobre Sandra Fluke: "¿Qué pasa con las putas?" El segundo momento fue la difícil situación de Sabbith. Sale con un chico. Él le hace fotos, con el consentimiento de ella, y luego ella rompe la relación. Él sube las fotos a una página web. Todo el mundo ve el cuerpo de Sabbith. Su trabajo está en riesgo. Toda la gente lo sabe. Ella se sienta en una habitación oscura, llorando en silencio y dice: "Me quiero morir".

Nunca pensé que le daría las gracias a Aaron Sorkin. Por yo qué sé, cualquier cosa. Pero en voz baja se las di. Más tarde, en el mismo episodio, Sabbith se enfrenta al ex que filtró las imágenes mientras este está en una reunión. Le da una patada en los huevos, le pega un puñetazo en la boca, y le hace una foto a su nariz ensangrentada.

La zorra cachonda gana. Y eso, amigo mío, es magia. Porque la zorra puta nunca gana, ya ves. Las chicas de las que se publican fotos nunca ganan. Pierden sus trabajos, pierden su reputación. Se sienten humilladas, avergonzadas. De sus cuerpos. Piden disculpas por ser sexuales en su vida privada. Por las cosas que hacemos en la privacidad de nuestros dormitorios que ninguno hacemos ni deberíamos hacer pero que parece que sí porque, hey, hay 9.000 millones de personas en este planeta y de alguna forma han llegado hasta aquí. Sabbith se sienta en un cuarto oscuro y dice: "Me quiero morir". Porque le dejó a su novio hacer fotos, y él las publicó. Fotos no de ella matando cachorros, o maltratando a niños o violando a ancianos. Fotos de sí misma. Su cuerpo. Las cosas que hay bajo su ropa. Las partes del cuerpo que al parecer son más ofensivas que los dedos de sus pies.

Luego vino Maggie. Maggie dijo todo lo que he estado diciendo durante años. "¿Qué tiene de malo ser una puta?"

A todas nos da miedo esta etiqueta. Y lo irónico es que la mayoría de nosotras (y tal vez esté equivocada, pero estoy bastante segura de que no) hacemos esas cosas de zorra cachonda. Hacemos fotos. Enviamos mensajes calientes por el móvil. Dormimos con nuestros novios. Maridos. Hacemos mamadas. Nos desnudamos. Tenemos vaginas. Las usamos. Algunas de nosotras, a veces, incluso disfrutamos de su uso. Tenemos tetas y pezones y culos. De los que evidentemente todas deberíamos estar avergonzadas. Porque somos las únicas que lo hacemos. ¿Me escucháis, todas las mujeres del planeta? Sois las únicas que hacéis lo que estáis haciendo con ese chico (o chica, o peor aún, con los dos). Y es tan, tan increíblemente doloroso y malo y vergonzoso. ¿Qué? ¿Quieres saber por qué? Oh. Porque... ¿zorra?

El otro día me llamaron zorra en internet, por la billonésima vez. Por un artículo que escribí sobre el oficio de ser barman, nada menos. Como si fuese también un insulto. Yo no soy una ganadora del Pulitzer. ¿Pero sabes lo que soy? Una buena persona. ¿Meto la pata? Claro. ¿Cometo errores? Por supuesto. ¿Grandes? A veces. ¿He hecho cosas de las que me arrepiento? Sí. ¿He hecho cosas de las que no me arrepiento, pero que otras personas consideran que debería hacerlo? Sí. Soy un ser humano. Con tetas. Y una vagina. Y el uso que les dé no es lo que me hace ser buena, o mala. Una vez escribí que si una mujer descubriese la cura para el SIDA, pero al día siguiente saliesen fotos de ella desnuda con un vibrador, ESA es la historia que saldría en las noticias. Porque es evidente, los dildos hacen daño a la gente. (Inserte broma aquí). Porque es evidente, las mujeres que tienen relaciones sexuales hacen daño a las personas. ¿Una mujer haciendo fotos de esas cosas acojonantes bajo su ropa? A ver, no voy a decir que sea igual de horrible que niños con cáncer, pero... sí.

Agradecí en silencio a Aaron Sorkin no porque abriese un debate sobre el sexismo y las mujeres y los dobles raseros. Esa doble moral increíblemente frustrante seguirá existiendo para el resto de mi vida y mucho tiempo después. Lamento romper su corazón, señoras. Agradecí a Sorkin por dar a la zorra cachonda "abierta" el final feliz. Por recordarle al mundo que una puta cachonda a la que le pillan haciendo las cosas (que todos hacen) que nadie se atrevería a hacer, sigue siendo una buena persona. Que incluso con internet y blogs de cotilleos y dobles raseros, las zorras todavía pueden ganar. Y tener su momento para darle una patada en los huevos al chico y hacer que se sienta tan mal por el simple hecho de tener pene, como se sienten muchas mujeres por tener vagina cuando una fotografía privada se publica en internet.

Me niego a pedir disculpas por ser una zorra y escribir sobre ello si consigo que una chica en este país no se siente en un cuarto oscuro y diga "quiero morir" mientras la gente le llama puta. Para recordarle a todo el mundo que las zorras hacen buenas cosas. Hacen deporte y ganan premios y ayudan a los enfermos. Ganan elecciones y juicios. Quieren a sus familias. Son buenas amigas que trabajan como voluntarios en refugios de animales y envían paquetes a los soldados en el extranjero. Le dan al indigente del que todo el mundo pasa diez dólares. Y no lo hacen para que les perdonen ser unas putas cachondas. Lo hacen porque son buenas personas.

Vía

martes, 14 de mayo de 2013

Buscando marido millonario en NY



Aviso publicado en un Portal Financiero de un diario de EE.UU.: (y aunque cueste creerlo, es verídico) Análisis de inversión Una mujer escribió pidiendo consejos sobre cómo conseguir un marido rico. Eso, de por sí, ya es gracioso, pero lo mejor de la historia es que un tipo le dio una respuesta bien fundamentada.

Ella: "Soy una chica hermosa (yo diría que muy hermosa) de 25 años, bien formada y tengo clase. Quiero casarme con alguien que gane como mínimo medio millón de dólares al año. ¿Tienen en este portal algún hombre que gane 500.000 dólares o más? Quizás las esposas de los que ganen eso me puedan dar algunos consejos. Estuve de novia con hombres que ganan de 200 a 250 mil, pero no puedo pasar de eso, y 250 mil no me van a hacer vivir en el Central Park West. Conozco a una mujer, de mi clase de yoga, que se casó con un banquero y vive en Tribeca, y ella no es tan bonita como yo, ni es inteligente. Entonces, ¿qué es lo que ella hizo y yo no hice? ¿Cómo puedo llegar al nivel de ella?
Rafaela S."

El: “Leí su consulta con gran interés, pensé cuidadosamente en su caso e hice un análisis de la situación. Primeramente, no estoy haciéndole perder tiempo, pues gano más de 500 mil por año. Aclarado esto, considero los hechos de la siguiente forma: Lo que Ud. ofrece, visto desde la perspectiva de un hombre como el que Ud. busca, es simplemente un pésimo negocio., He aquí los por qué: Dejando los rodeos de lado, lo que Ud. propone es un simple negocio: Ud. pone la belleza física y yo pongo el dinero. Propuesta clara, sin recovecos. Sin embargo existe un problema. Con seguridad, su belleza va a decaer, y un día va a terminar, y lo más probable es que mi dinero continúe creciendo. Así, en términos económicos, Ud. es un activo que sufre depreciación y yo soy un activo que rinde dividendos. Ud. no sólo sufre depreciación, sino que, como ésta es progresiva, ¡ aumenta siempre ! Aclarando más, Ud. tiene hoy 25 años y va a continuar siendo linda durante los próximos 5 a 10 años; pero siempre un poco menos cada año, y de repente, si se compara con una foto de hoy, verá que ya estará envejecida.Esto quiere decir, que Ud. está hoy en 'alza', en la época ideal de ser vendida, no de ser comprada. Usando el lenguaje de Wall Street, quien la tiene hoy la debe de tener en 'trading position' (posición para comercializar) , y no en 'buy and hold' ( compre y retenga ), que es para lo que Ud. se ofrece... Por lo tanto, todavía en términos comerciales, el casamiento (que es un 'buy and hold') con Ud. no es un buen negocio a mediano o largo plazo, pero alquilarla puede ser en términos comerciales un negocio razonable que podemos meditar y discutir usted y yo. Yo pienso que mediante certificación de cuán 'bien formada, con clase y maravillosamente linda' es, yo, probable futuro locatario de esa 'máquina', quiero lo que es de práctica habitual: Hacer una prueba, o sea un 'test drive...' para concretar la operación. En resumidas cuentas: como comprarla es un mal negocio, por su devaluación creciente, le propongo alquilarla por el tiempo en que el material esté en buen uso. Esperando noticias suyas, me despido cordialmente.
UN MILLONARIO QUE POR ESO ES MILLONARIO”

martes, 30 de abril de 2013

Motores magnéticos

Estaba viendo cosas sobre motores magnéticos, imaginen no gastar más en gasolina.